Las habilidades  lingüísticas y la relación entre la oralidad.

Las habilidades lingüísticas son las que disponemos los seres humanos relacionados con la comunicación y que nos son indispensables para relacionarnos con el entorno entre ellos: el lenguaje, el pensamiento, la escritura y el desarrollo de habilidades musicales y verbales. La psicolingüística estudia cómo se produce y comprende el lenguaje, como se adquiere y como se pierde. Estas habilidades favorecen el aprendizaje.

Leer
Leer, es ser capaz de dialogar críticamente con el texto, tomar una postura frente a él y valorarlo integrándolo en el mundo mental propio.
El desarrollo de la competencia lectora es una de las claves para un buen aprendizaje en todas las áreas del conocimiento, tanto en la escuela como fuera de ésta.
La práctica de la lectura desarrolla la capacidad de observación, atención, concentración, análisis y espíritu crítico, además de generar reflexión y diálogo.
La lectura involucra dos actividades principales: Identificación de palabras o “decodificación”,
Comprensión del significado del texto. Es necesario que la lectura sea fluida para que la mente pueda retener una oración durante suficiente tiempo para comprenderla. Si no hay comprensión no hay lectura, por lo que el lector debe ser capaz de entender y  sobre lo que lee.

Escribir
Cuando hablamos de escribir nos referimos a la habilidad para elaborar discursos coherentes y cohesivos, para exponer con propiedad y claridad las ideas, para desarrollar las ideas sobre la base de diversas asociaciones temáticas acorde con las reglas semánticas y sintácticas del idioma, entre otras.
Se necesita de un conocimiento acerca de los códigos oral y escrito de la comunicación para poder adentrarse en el estudio de cada una de las habilidades comunicativas.

Hablar
Surge de la necesidad del ser humano para poder adquirir información, o alguna cosa  para adecuar el registro verbal a las circunstancias de la comunicación, las variantes pragmáticas de la comunicación exigen la selección y elaboración de discursos adecuados y pertinentes, para respetar los turnos conversacionales, para aplicar las máximas conversacionales de cantidad, de relación y movilidad en la producción discursiva.
La mayoría desarrolla estas habilidad lingüística automáticamente escuchando a sus familiares y hablando regularmente con ellos.

Escuchar
Es la capacidad de sentir, de percibir sensorialmente lo que transmite otra persona, comprender el mensaje; este aspecto permite al oyente, evaluar la importancia de lo escuchado para responder acertadamente al interlocutor; exige además tomar conciencia de las posibilidades de tergiversación de los mensajes.
La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Enfoque comunicativo
El enfoque comunicativo utiliza el lenguaje como una capacidad, herramienta para crear mensajes significativos contextualizados  a partir del dominio de las cuatro habilidades lingüísticas que son hablar leer escuchar y escribir en base a reglas y normas reguladoras cómo objeto de estudio.

 Canal Oral y Escrito
Aprender a usar la lengua es también aprender a analizar y resolver problemas, trazar planes y emprender de decisión, ya que una de las funciones del lenguaje es regular y orientar nuestra propia actividad social. Por ello, la adquisición de habilidades lingüísticas contribuye a progresar en la iniciativa personal y en la regulación de la propia actividad con progresiva autonomía.

En el ámbito de la comunicación cada persona o enunciador produce un texto, ya sea oral o escrito. Si su comunicación se da dentro de un contexto común o cotidiano, lo más probable es que su discurso fluya de manera natural o espontánea. Sin embargo si nos ubicamos en otro ambiente más serio,  es entendible que la persona piense un poco más en cómo decir las cosas.

La lengua oral resulta más antigua que la escrita, ya que los códigos escritos fueron creados por los seres humanos cuando alcanzaron un estado de civilización mayor. Los grupos humanos necesitaron varios siglos para desarrollar distintos sistemas de escritura y diversos artefactos para conservarla a través del tiempo. Hoy contamos con medios físicos y electrónicos para preservarla.

La lengua oral es inmediata, los participantes de una situación comunicativa oral están presentes en el momento, aunque físicamente pueden estar distantes considerando las nuevas tecnologías.
El papel de emisor y receptor o receptores se intercambia constantemente pues cada sujeto interviene de ambas maneras en una misma conversación.
Sin embargo, la escritura, en cualquiera de sus formas, no siempre ha sido accesible para todos los miembros de la sociedad, por lo que la lengua oral ha perdurado como forma privilegiada de comunicación a lo largo de la historia de la humanidad.

Cada código tiene sus respectivas características y recursos, por otro lado, también es cierto que hay maneras de asemejar un código al otro, la escritura es una actividad humana que aparece mucho más tarde en la historia que la capacidad de hablar, utilizar la lengua escrita, más allá de sólo saber anotar letras, requiere un entrenamiento más sofisticado que el que usamos para aprender a hablar.

La lengua escrita no tiene el carácter de inmediatez que caracteriza a los mensajes orales; por el contrario, se distingue porque el autor dedica tiempo a pensar y organizar su escrito, es posible que un autor escriba y haga varias correcciones de su texto, antes de publicarlo o mandarlo a un lector específico, así, los mensajes escritos se pueden rehacer varias veces, pero una vez publicados, o dados a conocer al otro, ya no tienen posibilidad de corrección.
 Existe cierta distancia entre el que escribe y el que lee, pueden estar en distinto país, estado o ciudad, por lo que el intercambio de lugar como emisor o receptor que se da en la lengua oral, no existe o se da de manera más lenta.

 Esta distancia entre el que escribe y el que lee no sólo es de espacio, sino también puede ser de tiempo, contexto o cultura además de que el autor debe considerar estos aspectos para que el texto se pueda comprender a pesar de estos obstáculos también tener una escritura correcta ya que  los signos de puntuación sustituirán  los tonos que se usarían al hablar. Sin embargo, esta sustitución no es total, quien escribe debe considerar que el receptor no está presente y por lo tanto debe construir toda la situación de comunicación en el texto, es decir, el propósito debe ser claro y el contenido textual adecuado al o los receptores.

Hoy en día la lengua escrita ha sido adaptada a la tecnología y la inmediatez de la comunicación plantean la necesidad de escribir rápido, el uso de la mensajería instantánea a través de diversos medios ha llevado a los usuarios, particularmente los adolescentes, a crear un nuevo código con palabras incompletas, emojis o imágenes.
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