TEXTO EXPOSITIVO
Las habilidades lingüísticas contribuyen a la competencia de aprender a aprender en la medida en que propician la disposición y la habilidad para organizar el aprendizaje, favorecen las destrezas de autonomía, disciplina y reflexión, implican la toma de conciencia de las propias capacidades y recursos así como la aceptación de los propios errores como instrumento de mejora. La materia ejercita la memorización, la argumentación, la síntesis de las ideas propias y ajenas y la habilidad para comunicar con eficacia los resultados del propio trabajo, que favorecen también los aprendizajes posteriores.
Aprender a usar la lengua es también aprender a analizar y resolver problemas, trazar planes y emprender de decisión, ya que una de las funciones del lenguaje es regular y orientar nuestra propia actividad social. Por ello, la adquisición de habilidades lingüísticas contribuye a progresar en la iniciativa personal y en la regulación de la propia actividad con progresiva autonomía.
En el ámbito de la comunicación cada persona o enunciador produce un texto, ya sea oral o escrito. Si su comunicación se da dentro de un contexto común o cotidiano, lo más probable es que su discurso fluya de manera natural o espontánea. Sin embargo si nos ubicamos en otro ambiente más serio, es entendible que la persona piense un poco más en cómo decir las cosas.
La lengua oral resulta más antigua que la escrita, ya que los códigos escritos fueron creados por los seres humanos cuando alcanzaron un estado de civilización mayor. Los grupos humanos necesitaron varios siglos para desarrollar distintos sistemas de escritura y diversos artefactos para conservarla a través del tiempo. Hoy contamos con medios físicos y electrónicos para preservarla.
La lengua oral es inmediata, los participantes de una situación comunicativa oral están presentes en el momento, aunque físicamente pueden estar distantes considerando las nuevas tecnologías.
El papel de emisor y receptor o receptores se intercambia constantemente pues cada sujeto interviene de ambas maneras en una misma conversación.
Sin embargo, la escritura, en cualquiera de sus formas, no siempre ha sido accesible para todos los miembros de la sociedad, por lo que la lengua oral ha perdurado como forma privilegiada de comunicación a lo largo de la historia de la humanidad.
Cada código tiene sus respectivas características y recursos, por otro lado, también es cierto que hay maneras de asemejar un código al otro, la escritura es una actividad humana que aparece mucho más tarde en la historia que la capacidad de hablar, utilizar la lengua escrita, más allá de sólo saber anotar letras, requiere un entrenamiento más sofisticado que el que usamos para aprender a hablar.
La lengua escrita no tiene el carácter de inmediatez que caracteriza a los mensajes orales; por el contrario, se distingue porque el autor dedica tiempo a pensar y organizar su escrito, es posible que un autor escriba y haga varias correcciones de su texto, antes de publicarlo o mandarlo a un lector específico, así, los mensajes escritos se pueden rehacer varias veces, pero una vez publicados, o dados a conocer al otro, ya no tienen posibilidad de corrección.
Existe cierta distancia entre el que escribe y el que lee, pueden estar en distinto país, estado o ciudad, por lo que el intercambio de lugar como emisor o receptor que se da en la lengua oral, no existe o se da de manera más lenta. Esta distancia entre el que escribe y el que lee no sólo es de espacio, sino también puede ser de tiempo, contexto o cultura además de que el autor debe considerar estos aspectos para que el texto se pueda comprender a pesar de estos obstáculos también tener una escritura correcta ya que los signos de puntuación sustituirán los tonos que se usarían al hablar. Sin embargo, esta sustitución no es total, quien escribe debe considerar que el receptor no está presente y por lo tanto debe construir toda la situación de comunicación en el texto, es decir, el propósito debe ser claro y el contenido textual adecuado al o los receptores.
Hoy en día la lengua escrita ha sido adaptada a la tecnología y la inmediatez de la comunicación plantean la necesidad de escribir rápido, el uso de la mensajería instantánea a través de diversos medios ha llevado a los usuarios, particularmente los adolescentes, a crear un nuevo código con palabras incompletas, emojis o imágenes.
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Las habilidades lingüísticas contribuyen a la competencia de aprender a aprender en la medida en que propician la disposición y la habilidad para organizar el aprendizaje, favorecen las destrezas de autonomía, disciplina y reflexión, implican la toma de conciencia de las propias capacidades y recursos así como la aceptación de los propios errores como instrumento de mejora. La materia ejercita la memorización, la argumentación, la síntesis de las ideas propias y ajenas y la habilidad para comunicar con eficacia los resultados del propio trabajo, que favorecen también los aprendizajes posteriores.
Aprender a usar la lengua es también aprender a analizar y resolver problemas, trazar planes y emprender de decisión, ya que una de las funciones del lenguaje es regular y orientar nuestra propia actividad social. Por ello, la adquisición de habilidades lingüísticas contribuye a progresar en la iniciativa personal y en la regulación de la propia actividad con progresiva autonomía.
En el ámbito de la comunicación cada persona o enunciador produce un texto, ya sea oral o escrito. Si su comunicación se da dentro de un contexto común o cotidiano, lo más probable es que su discurso fluya de manera natural o espontánea. Sin embargo si nos ubicamos en otro ambiente más serio, es entendible que la persona piense un poco más en cómo decir las cosas.
La lengua oral resulta más antigua que la escrita, ya que los códigos escritos fueron creados por los seres humanos cuando alcanzaron un estado de civilización mayor. Los grupos humanos necesitaron varios siglos para desarrollar distintos sistemas de escritura y diversos artefactos para conservarla a través del tiempo. Hoy contamos con medios físicos y electrónicos para preservarla.
La lengua oral es inmediata, los participantes de una situación comunicativa oral están presentes en el momento, aunque físicamente pueden estar distantes considerando las nuevas tecnologías.
El papel de emisor y receptor o receptores se intercambia constantemente pues cada sujeto interviene de ambas maneras en una misma conversación.
Sin embargo, la escritura, en cualquiera de sus formas, no siempre ha sido accesible para todos los miembros de la sociedad, por lo que la lengua oral ha perdurado como forma privilegiada de comunicación a lo largo de la historia de la humanidad.
Cada código tiene sus respectivas características y recursos, por otro lado, también es cierto que hay maneras de asemejar un código al otro, la escritura es una actividad humana que aparece mucho más tarde en la historia que la capacidad de hablar, utilizar la lengua escrita, más allá de sólo saber anotar letras, requiere un entrenamiento más sofisticado que el que usamos para aprender a hablar.
La lengua escrita no tiene el carácter de inmediatez que caracteriza a los mensajes orales; por el contrario, se distingue porque el autor dedica tiempo a pensar y organizar su escrito, es posible que un autor escriba y haga varias correcciones de su texto, antes de publicarlo o mandarlo a un lector específico, así, los mensajes escritos se pueden rehacer varias veces, pero una vez publicados, o dados a conocer al otro, ya no tienen posibilidad de corrección.
Existe cierta distancia entre el que escribe y el que lee, pueden estar en distinto país, estado o ciudad, por lo que el intercambio de lugar como emisor o receptor que se da en la lengua oral, no existe o se da de manera más lenta. Esta distancia entre el que escribe y el que lee no sólo es de espacio, sino también puede ser de tiempo, contexto o cultura además de que el autor debe considerar estos aspectos para que el texto se pueda comprender a pesar de estos obstáculos también tener una escritura correcta ya que los signos de puntuación sustituirán los tonos que se usarían al hablar. Sin embargo, esta sustitución no es total, quien escribe debe considerar que el receptor no está presente y por lo tanto debe construir toda la situación de comunicación en el texto, es decir, el propósito debe ser claro y el contenido textual adecuado al o los receptores.
Hoy en día la lengua escrita ha sido adaptada a la tecnología y la inmediatez de la comunicación plantean la necesidad de escribir rápido, el uso de la mensajería instantánea a través de diversos medios ha llevado a los usuarios, particularmente los adolescentes, a crear un nuevo código con palabras incompletas, emojis o imágenes.
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